Estamos frente a un nuevo ecosistema y pocos sabemos como encararlo. La globalización ha transformado nuestra forma de trabajar, nuestras inquietudes y necesidades vitales, y el concepto que tenemos de nostros mismos. Sí, todos trabajamos colaborando con otros compañeros en diferentes partes del globo, gestionamos proyectos a nivel internacional, y sobre todo sorteamos obstáculos a nivel global. No hay barreras, no hay fronteras… ¿O sí? Hoy hablamos del burnout.

Causas del Burnout
Casi la mitad de la población sufre de burnout. El burnout adora la ausencia de fronteras, la impersonalidad, la falta de feedback (positivo y negativo), la falta de contacto, la monotonía en tus tareas, la falta de comunicación, la falta de estimulación sensorial y retos en la ejecución… En definitiva: la escasez de motivación y de conexión contigo mismo. Te presento las principales causas de burnout y algunos trucos para combatirlas.
- Falta de control sobre el trabajo de uno. En empresas internacionales nos encontramos con horarios impuestos por varios paises, reuniones fuera de horario habitual sin consultar, estado «on call» permanente, escasa autonomía para establecer prioridades… En otras palabras: El tiempo vital que es algo que no tiene precio sobre lo que tal vez deberíamos tener control, porque se exfuma en un suspiro.
- Sobrecarga cognitiva. Constante formación, información e inmediatez. Se espera que «las cosas no fallen», si fallan es cuando hay un problema. Todo cambia, y tenemos actualizaciones de sistema practicamente todos los días, bien literal o figurativamente hablando. Además de todo, hay muchos trabajadores que mezclan varios ecosistemas a la vez y nuestra atención se fragmenta de forma poco eficiente. Si no dejas que tu sistema se recupere por sí solo para procesar todo aquello en lo que fija su atención, poco a poco se irá desgastando. La sobrecarga cognitiva es un hecho, tiene lugar en nuestra memoria de trabajo a la hora de realizar tareas en paralelo y puede provocar fenómenos poco saludables o convenientes como obesidad, insomnio, enfermedades cardiovasculares, decisiones poco acertadas, problemas de memoria y aprendizaje, ansiedad crónica, y pobre rendimiento y productividad en la ejecución de tareas diarias.
- La conectividad permanente. Imposibilidad de desconexión en empresas globales debido a la naturaleza del negocio en sí y a las diferencias de huso horario junto a sus exigencias. Nos van interrumpiendo en bodas, conciertos, o eventos en los que participamos durante nuestro tiempo libre junto a los que más queremos. Estas microinterrupciones causan un gran impacto a medio y largo plazo. Junto a la sobrecarga cognitiva es una gran amenaza a nuestro estilo de vida saludable.
- La falta de apoyo social. La mejor medicina para el alma es el contacto social y las relaciones interpersonales. Ya la neurociencia ha demostrado una notable correlación entre la conducta prosocial y la neuroplasticidad. Da igual que juegues al ajedrez, que hagas crossfit. Si realmente quieres gozar de una salud mental óptima y combatir el burnout en el trabajo la clave está en tus relaciones espontáneas y genuinas con los demás, en el apoyo y en la empatía. La soledad únicamente atraerá lo contrario, y eso es, por desgracia, bastante común en empresas globales.
- La ambigüedad de los roles. En muchas ocasiones las guidelines no están claramente definidas y aparecen conflictos que nacen de la incertidumbre o del hecho del estado perenne de los objetivos, de que «nunca se puede llegar a la meta»
- Conflicto entre valores personales y la cultura de la organización. Aquí podemos incluir salarios ajustados por dilatadas jornadas de trabajo, intereses enfrentados y otras incompatibilidades.
Lo que el coaching puede hacer para ayudarte con el burnout.
El coaching no sustituye las intervenciones organizacionales, pero puede convertirse en una herramienta muy valiosa cuando se integra dentro de la estrategia de bienestar de la compañía. Las sesiones de coaching son más valiosas que las simples formaciones de empresa, porque el coaching confronta a la persona y la obliga a trabajar auténticamente en eso que falla y solucionarlo. Un proceso de coaching ayuda a desarrollar hábitos y competencias que previenen el burnout como:
- Desarrollar una comunicación más consciente.
- Acción consciente y desarrollo de empatía hacia los que ves y hacia los que no ves.
- Mejorar tu gestión de prioridades.
- Entrenar tu inteligencia emocional y tu flexibilidad mental.
- Aumentar tu resiliencia y tus niveles de calma mental.
- Cambiar de punto de vista.
- Favorecer el autoconocimiento y encuentro de otros estímulos y metas personales que se alineen con las de la organización o con tus labores en particular.
- Mejorar tu toma de decisiones bajo presión.

Conclusión
El burnout es un tema que causa una gran preocupación a nivel mundial. Es un síntoma y una consecuencia del avance de nuestra sociedad tal a día de hoy. Todos nos sentimos aburridos, cansados, desconectados de lo que nos rodea, y va con la inmediatez y el modus operandi de las empresas basado en las necesidades de los individuos. Hay mucho más, mucho que mejorar, mucho que entrenar, reflexionar e implementar en tu vida. El coaching te ayuda a eso mismo.
En Linkarya creemos que las mejores organizaciones no son aquellas que exigen más a las personas, sino las que crean las condiciones para que las personas puedan dar lo mejor de sí mismas de forma sostenible. Trabajamos online o vamos a tu oficina, y trabajamos también en Inglés y en Español.


