Estamos frente a un nuevo ecosistema y pocos sabemos como encararlo. La globalización ha transformado nuestra forma de trabajar, nuestras inquietudes y necesidades vitales, y el concepto que tenemos de nostros mismos. Sí, todos trabajamos colaborando con otros compañeros en diferentes partes del globo, gestionamos proyectos a nivel internacional, y sobre todo sorteamos obstáculos a nivel global. No hay barreras, no hay fronteras… ¿O sí? Hoy hablamos sobre el burnout, sus causas, y cómo el coaching de comunicación intercultural puede ayudar.

¿Qué es el burnout en equipos globales?
El burnout es un estado de fatiga física, mental y emocional relacionado con el trabajo que se agudiza y prolonga en el tiempo. La Organización Mundial de la Salud lo describe como fenómeno ocupacional relevante (OMS, 2019). En equipos de empresas internacionales, este agotamiento se incrementa debido a la flexibilidad laboral poco clara relativa a los husos horarios. La distancia y la falta de contacto directo con compañeros en ocasiones puede acrecentar el problema.
Maslach y Leiter indican que el burnout surge de un desajuste entre el trabajador y su entorno laboral (Maslach & Leiter, 2016). En equipos multiculturales, este desajuste puede deberse a diferencias en valores, expectativas y estilos de trabajo. Sin una comunicación intercultural adecuada y bien aprendida, los problemas tienden a acumularse sin llegar a resolverse. El resultado: agotamiento, inhibición y una menor motivación diaria.
La falta de control: un riesgo en empresas internacionales
En grandes organizaciones, husos horarios y schedules de multitud de países son determinantes y determinan el curso de los proyectos empresariales. Así, las reuniones fuera del horario habitual, y en ocasiones sin previo aviso, resultan cada vez más frecuentes. El estado de “on call” permanente puede crear sentimientos estrés y de falta de control, e incluso de indefensión en la psique del trabajador. Esta falta de agencia sobre el trabajo de uno mismo es uno de los principales motivos del burnout.
Es esencial que los miembros de equipos globales establezcan acuerdos claros sobre horarios y momentos de auténtica desconexión. Este establecimiento de límites en el tiempo de uno, y del grupo, requiere una comunicación intercultural óptima, explícita y efectiva. Hay que reclamar el tiempo justo de cada uno y hacer que este aspecto sea considerado como prioritario. Recuperar el control sobre el propio tiempo es esencial para prevenir el burnout.
La sobrecarga cognitiva en equipos multiculturales
La formación constante, la inmediatez y la abundancia de información generan una notable sobrecarga cognitiva. A pesar de la implementación de sistemas de IA en las empresas, los equipos multiculturales se encuentran saturados al tener que gestionar situaciones en varios idiomas y contextos. La atención se fragmenta cuando alternamos entre distintos sistemas y culturas de trabajo y estos cambios constantes de atención también agotan al trabajador. Sin espacios de recuperación, la mente se desgasta de forma progresiva.
Esta sobrecarga puede derivar en insomnio, ansiedad crónica y problemas relativos a la memoria y aprendizaje. También afecta a la toma de decisiones y al rendimiento en tareas cotidianas. Cuidar los descansos y promover la consciencia en ejecución de tareas por separado crearán ese equilibrio cognitivo, clave para sostener el trabajo a largo plazo.
La conectividad permanente y sus consecuencias
Esto no es una novedad, la conectividad constante a aparatos electrónicos y su adicción es una preocupación que nos atañe a todos. Ya los estudios llevados a cabo en las últimas décadas demuestran que el uso intensivo de tablets y teléfonos móviles fuera del horario laboral aumenta la interferencia trabajo-hogar y los síntomas de burnout, especialmente cuando no hay desconexión psicológica (Derks & Bakker, 2014).
Junto a la sobrecarga cognitiva, tambien tiene lugar el desapego psicológico (Sonnentag & Fritz, 2015). La falta de desconexión mental del trabajo y de los aparatos electrónicos que nos conectan con este (además de con otros campos de nuestro interés) predice mayor tensión, peor bienestar y más riesgo de burnout. Para combatir esto, un acuerdo con uno mismo que establezca límites de autocuidado claros es algo fundamental. Todo empieza desde uno mismo, “todo empieza en casa”.
La falta de comunicación intercultural y el aislamiento social
El contacto social y las relaciones interpersonales de calidad son los antídotos mas eficaces para proteger la salud mental. La neurociencia ha demostrado una relación clara entre la conducta prosocial y el bienestar. En equipos globales, la distancia física dificulta construir relaciones espontáneas y genuinas. La soledad resultante es, por desgracia, muy común en organizaciones internacionales.
Una comunicación intercultural deficiente agrava este aislamiento entre compañeros de distintos países. Sin espacios de conexión informal, las relaciones se limitan a lo estrictamente funcional. Fomentar el contacto humano, aunque sea a distancia, protege frente al burnout. Las organizaciones que priorizan esta conexión reducen notablemente el riesgo de agotamiento en sus equipos.
La mejor medicina para el alma es el contacto social y las relaciones interpersonales. Ya la neurociencia ha demostrado una notable correlación entre la conducta prosocial y la neuroplasticidad cerebral (Kühn et al., 2017). Da igual que juegues al ajedrez, que hagas crossfit… Si realmente quieres gozar de una salud mental óptima y combatir el burnout en el trabajo, la clave está en tus relaciones espontáneas y genuinas con los demás, en el apoyo, en la empatía, y sobre todo en la resolución de problemas en momentos de incertidumbre durante esos encuentros sociales. La soledad y el aislamiento únicamente atraerá lo contrario, y eso es, por desgracia, bastante común en empresas globales.
Ambigüedad de roles y conflictos de valores
En muchos equipos multiculturales, las guías y roles de trabajo no están claramente definids. Esta ambigüedad puede generar incertidumbre sobre objetivos, responsabilidades y expectativas. A veces simplemente no hay sensación de avances, todo sigue igual, y lo específico se vuelve nebuloso. Por otra parte los conflictos de los diferentes códigos de comunicación entre culturas ponen a prueba la paciencia de los empleados.
Además, cabe resaltar los conflictos que pueden surgir por discrepancias entre los valores personales de uno y la cultura de la organización. Cada vez los salarios son más precarios si los comparamos a la cantidad de trabajo y a extensas jornadas de tranajo donde no parece haber avance o crecimiento personal y profesional. Estas incompatibilidades vitales y básicas, provocan burnout y dañan la relación entre el trabajador y la organización si no se abordan a tiempo.

Lo que el coaching puede hacer para ayudarte con el burnout.
El coaching y el entrenamiento de habilidades de comunicación intercultural no sustituye puede convertirse en una herramienta muy valiosa cuando se integra dentro de la estrategia de bienestar de la compañía. Las sesiones de coaching implican un mayor aprendizaje y reflejan una mayor transformación que las simples formaciones de empresa. Ayuda a desarrollar comunicación consciente, empatía y una mejor gestión de prioridades. En equipos globales, estas habilidades resultan esenciales para sostener el bienestar a largo plazo. El coaching confronta a la persona con aquello que realmente necesita trabajar y entrena directa y pragmáticamente en casos específicos y en aspectos de mejora del cliente.
Un proceso de coaching ayuda a desarrollar hábitos y competencias que previenen el burnout como:
- Desarrollar una comunicación más consciente.
- Acción consciente y desarrollo de empatía hacia los que ves y hacia los que no ves.
- Mejorar tu gestión de prioridades.
- Entrenar la inteligencia emocional y tu flexibilidad mental.
- Aumentar la resiliencia y los niveles de calma mental.
- Cambiar de punto de vista.
- Favorecer el autoconocimiento y hallazgo metas personales estimulantes y llenas de significado que se alineen con las de la organización o con tus labores en particular.
- Mejorar las tomas de decisiones bajo presión.
Conclusión
El burnout es un tema que causa una gran preocupación a nivel mundial. Es un síntoma y una consecuencia del avance de nuestra sociedad tal a día de hoy. Todos nos sentimos aburridos, cansados, desconectados de lo que nos rodea, y va con la inmediatez y el modus operandi de las empresas basado en las necesidades de los individuos. Hay mucho más, mucho que mejorar, mucho que entrenar, reflexionar e implementar en tu vida. El coaching te ayuda a eso mismo.
En Linkarya creemos que las mejores organizaciones no son aquellas que exigen más a las personas, sino las que crean las condiciones para que las personas puedan dar lo mejor de sí mismas de forma sostenible. Trabajamos online o vamos a tu oficina, y trabajamos también en Inglés y en Español.
Referencias
Maslach, C., & Leiter, M. P. (2016). Understanding the burnout experience: Recent research and its implications for psychiatry. World Psychiatry, 15(2), 103–111. https://doi.org/10.1002/wps.20311
World Health Organization. (2019). Burn-out an “occupational phenomenon”: International classification of diseases. WHO.
Sonnentag, S., & Fritz, C. (2015). Recovery from job stress: The stressor-detachment model as an integrative framework. Journal of Organizational Behavior, 36(S1), S72–S103. https://doi.org/10.1002/job.1924
Valk, S. L., Bernhardt, B. C., Trautwein, F.-M., Böckler, A., Kanske, P., Guizard, N., Collins, D. L., & Singer, T. (2017). Structural plasticity of the social brain: Differential change after socio-affective and cognitive mental training. Science Advances, 3(10), e1700489. https://doi.org/10.1126/sciadv.1700489.
Autora: Alicia Gaspar


